La elegancia del erizo - Muriel Barbery

..."He tomado pues una decisión.  Pronto dejaré atrás la infancia y, pese a mi certeza de que la vida es una farsa, no creo que pueda resistir hasta el final.  En el fondo, estamos programados para creer en lo que no existe, porque somos seres vivos que no quieren sufrir.  Por ello empleamos todas nuestras energías en convencernos de que hay cosas que valen la pena y que por ellas la vida tiene sentido.  Por muy inteligente que yo sea, no sé cuánto tiempo aún podré luchar contra esta tendencia biológica.  Cuando entre en el mundo de los adultos, ¿seré todavía capaz de hacer frente al sentimiendo de lo absurdo? No lo creo.  Por eso he tomado una decisión: al final de este curso, el día en que cumpla 13 años, el próximo 16 de junio, me suicidaré."...



Película: El encanto del erizo





Trailer: El encanto del erizo
Dirección: Mona Achache
Año: 2009
Protagonistas: Josiane Balasko, Garance Le Guillermic, Togo Igawa, Anne Brochet.
Duración: 96 minutos

Web Art: FictionCity


Hay muchos espacios online en donde los artistas pueden confluir y exponerse. Entre ellos, dos muy conocidos: "Artelista" y "DevianART".  Si bien no poseen las mismas características, ahora parece sumarse una nueva propuesta: "FictionCity".


FictionCity busca ser una red social en donde los artistas de todas las disciplinas puedan reunirse y ser fácilmente ubicados por quienes los requieran.




El pabellón de las Peonías - Lisa See

..."-¿Por qué tener hijos y ocuparnos de nuestros hogares tiene que impedirnos deliberar sobre los asuntos públicos y sobre el futuro de nuestro país? -continuó Lin Yining-. Casarnos y tener hijos no es lo único que nos confiere dignidad.
-Dices eso porque te gustaría ser un hombre- intervino Gu Yurei.
-Si me educó mi madre, ¿cómo iba a desear ser un hombre?- replicó Yining; tenía una mano en el agua, y sus dedos formaban pequeñas ondas en la superficie del lago-. Y yo también soy esposa y madre. Pero si hubiera nacido varón, habría tenido más éxito.
-Si fuéramos hombres -intervino otra-, quizá los manchúes no nos dejarían escribir ni publicar nuestras obras.
-Lo único que digo es que también tengo hijos mediante mis escritos- aclaró Yining.


Pensé en mi fracasado proyecto. ¿No era como un hijo que yo intentaba traer al mundo para vincularme a Ren? Esa idea me hizo estremecer. El amor que sentía por mi poeta no había desaparecido; sólo había cambiado, haciéndose más profundo, como el vino al fermentar o los encurtidos al curarse, e iba ocupándome con la determinación del agua que avanza hacia el centro de una montaña.
En lugar de dejar que mis emociones me torturaran, empecé a sacarles provecho. Cuando una de las poetisas se encallaba componiendo un poema, la ayudaba. Si Lin Yining empezaba un verso escribiendo "Siento una afinidad con...", yo lo terminaba con las palabras "la neblina y las nubes". La luna llena brillaba, espectacular, entre las nubes, pero a veces también nos inspiraba la melancolía y nos recordaba lo efímero de la vida. Cuando nos invadía la pena, esas poetisas recordaban las voces de las mujeres perdidas y desesperadas que habían escrito en las paredes durante el Cataclismo.
"Mi corazón está vacío y mi vida ya no vale nada. cada momento, un millar de lágrimas", recitó Gu Yurie un día, recordando el poema que tan bien describía mi trise existencia.
Las integrantes de El Bananar podían bromear sobre la poca importancia que les daban los manchúes, pero era evidente que estaban alterando el orden moral. ¿Cuánto tardarían los manchúes y sus seguidores en enviar a todas las mujeres -tanto a las que paseaban por el lago los días cálidos de primavera como a las que se limitaban a leer para expandir sus corazones- a sus aposentos interiores para siempre?"...

La casa de las bellas durmientes - Yasunari Kawabata

..."Su cuerpo había sido tan usado por los clientes ancianos que la mujer de la casa la había descrito como "experimentada", y no obstante, era virgen.  Tuvo pensamientos casi paternales mientras se preguntaba qué vicisitudes esperaban en los años venideros a esta muchacha hechicera.  Sus pensamientos probaban que también Eguchi era viejo.  No cabía duda de que la chica estaba aquí por dinero.  Tampoco cabía la menor duda de que para los ancianos que pagaban ese dinero dormir junto a semejante muchacha era una felicidad fuera de este mundo.  Como ella no se despertaría, los viejos huéspedes no tenían que sentir la vergüenza de sus años.  Eran completamente libres de entregarse sin limitaciones a sueños y recuerdos de mujeres.  ¿No era eso por lo que no dudaban en pagar más que por mujeres despiertas?  Además, a los ancianos les inspiraba confianza saber que las muchachas dormidas para su placer no sabían nada de ellos.  Tampoco los ancianos sabían nada de las chicas, ni siquiera cómo iban vestidas, para que nada diera indicios de su posición y carácter.  Los motivos iban más allá de cuestiones tan simples como la inquietud sobre complicaciones ulteriores.  Eran una luz extraña en el fondo de una profunda oscuridad.




Pero el viejo Eguchi aún no estaba acostumbrado a tener por compañía a una muchacha que no decía nada, una muchacha que no abría los ojos ni daba muestras de advertir su presencia.  La nostalgia inútil aún no lo había abandonado.  Quería ver los ojos de esta joven hechicera.  Quería oír su voz, hablar con ella.  La necesidad de explorar con sus manos a la muchacha dormida era menos fuerte.  De hecho, había en ella cierta indiferencia.  Puesto que la sorpresa lo había obligado a desechar toda idea de violar la regla secreta, imitaría la conducta de otros ancianos.  La muchacha de esta noche, pese a estar dormida, tenía más vida que la de la otra noche.  Había vida, y del modo más enfático, en su fragancia, en su tacto, en sus movimientos.
   Como la otra vez, junto a su almohada había dos píldoras sedantes.  Pero esta noche tenía la intención de no dormirse inmediatamente.  Contemplaría un rato más a la muchacha.  Sus movimientos eran enérgicos, incluso durante el sueño.  Daba la impresión de que se daría vuelta veinte o treinta veces en el curso de una noche. Le dio la espalda, y casi enseguida se volvió de nuevo hacia él, y lo tocó con un brazo.  Eguchi tomó la rodilla y la atrajo hacia él."...

El abanico de seda - Lisa See

..."Tres días antes de mi boda empecé las ceremonias relacionadas con el Día de la Pena y las Preocupaciones.  Mi madre se sentó en el  cuarto peldaño de la escalera que conducía a la habitación de arriba, las mujeres de nuestro pueblo vinieron a presenciar los lamentos y todos exclamaron ku, ku, ku entre sollozos.  Cuando mi madre y yo hubimos terminado de llorar y cantarnos una a otra, repetí el rito con mi padre, mis tíos y mis hermanos.  Es cierto que era valiente y pensaba sin temor en mi nueva vida, pero mi cuerpo y mi alma estaban debilitados por el hambre, pues la novia no puede comer durante los diez últimos dáis de las ceremonias de la boda.  ¿Observamos esa tradición para que nos entristezca aún más dejar a nuestra familia, para estar más complacientes cuando llegamos a la casa de nuestro esposo, o para que éste nos encuentre más puras?  ¿Cómo  voy a saberlo?  Lo único que sé es que mi madre, como la mayoría de las mujeres, escondió unos huevos duros para mí en la habitación de las mujeres; sin embargo, no me proporcionaban mucha fuerza, y mis emociones se debilitaban con cada nuevo evento.
    A la mañana siguiente me despertaron los nervios, pero Flor de Nieve estaba a mi lado, y con sus suaves dedos en mi mejilla intentó tranquilizarme.  Ese día iban a presentarme a mis suegros y yo tenía tanto miedo que no habría podido comer aunque hubiese estado permitido.  Me ayudó a ponerme el traje nupcial que yo misma había confeccionado: una túnica corta sin cuello, ceñida con un cinturón, y unos pantalones largos.  Luego deslizó en mi muñeca los brazaletes de planta que me había enviado la familia de mi esposo y me ayudó a ponerme los otros regalos: los pendientes, el collar y las horquillas.  Los brazaletes hacían un ruido metálico y los dijes de plata que yo había cosido en mi túnica tintineaban armoniosamente.  Calzaba los zapatos rojos de boda y lucía un ornado tocado con cuentas perladas y alhajas de plata que temblaban cuando caminaba, movía la cabeza o no podía contener mis sentimientos.  De la parte delantera del tocado colgaban unas borlas rojas que formaban un velo y me impedían ver.  Para no perder el decoro debía mantener la vista fija en el suelo.




 

  Flor de Nieve me guió hasta la planta baja.  Que no viera no significaba que infinidad de emociones no me recorrieran el cuerpo.  Oí los irregulares pasos de mi madre, a mi tía y mi tío hablar en voz baja, y a mi padre arrastrar la silla al levantarse.  Fuimos juntos hasta el templo de Puwei, donde agradecí a mis antepasados la vida que había tenido.  Flor de Nieve no se separó ni un momento de mí; me conducía por callejones, me susurraba palabras de ánimo al oído y me recordaba que debía apresurar el paso, si podía, porque mis suegros no tardarían en llegar."...

Game of Thrones

Primera Temporada de la saga basada en la novela A Song of Ice and Fire, escrita por George R. R. Martin. Es una serie épica, que transcurre en el medioevo, maravillosamente ambientada.  Apasionante.










Protagonistas: Sean Bean, Mark Addy, Alfie Allen, Nicolaj Coster-Waldau, Peter Dinklage, Jason Momoa, Lena Headey.
Duración: 1 Temporada-10 episodios

News: La Temporada 2 se estrenará en abril de 2012

Rabbit Hole





Trailer: Rabbit Hole
Dirección: John Cameron Mitchell
Año: 2010
Protagonistas: Nicole Kidman, Aaron Eckhart, Dianne Wiest.
Duración: 91 min.

Museos al alcance del click

Ya está online una propuesta que incluye la posibilidad de explorar y conocer los museos de Argentina.  Se trata de la web: http://www.museosargentinos.org.ar/





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Aquí la nota en La Nación: Un solo sitio para visitar 900 museos